La felicidad está a la distancia de un buen pensamiento
Si yo te dijera,
“No pienses en un jarro de cerveza,” ¿Qué sucede? Inmediatamente
te viene a la mente esa imagen. Te dije que no lo hicieras, pero
lo hiciste. Esto quiere decir que otra persona puede influenciar
y manipular tus pensamientos, pero tu eres la única persona que
los puede controlar. Un buen maestro puede influenciar tus
pensamientos, al igual que un evangelista, o los comerciales de
la televisión. ¿Significa esto que estás a la merced de lo que
ocurre a tu alrededor?
Así es.
Si prestas atención a todo lo que ocurre a tu alrededor. Ese es
el poder que tienen los medios de comunicación sobre el público
en general.
Afortunadamente,
tienes completa libertad para poner tu atención en
lo que quieras. Puedes soñar despierto, visualizar, y contemplar
lo que te parezca. Puedes incluso crearte el hábito de prestar
atención únicamente cuando lo que observas te produce placer.
Ha sido probado por prestigiosos investigadores que quienes
sufren de hipertensión logran que su presión arterial descienda
al escuchar música clásica, al mirar una película alegre, o una
comedia.
En la zona en que vivo,
hay una emisora de radio dedicada a difundir noticias locales
las veinticuatro horas del día. La llamo Radio Pánico.
Esta emisora guía al conductor para que evite áreas
congestionadas por el tráfico, y también los mantiene a todos
informados sobre el estado del tiempo o cualquier desastre
inminente, o percibido como tal. En el invierno, una
transmisión puede ser más o menos así:
“¡Uno de nuestros observadores ha visto varios copos de nieve
al norte de la ciudad de Germantown! Escuche a nuestro meteorólogo, Julius
Pánicus, quien pronosticará la cantidad de lluvia helada, nieve, y hielo
que podemos esperar antes de la hora tope de
mañana¡”
¿Qué
piensa la mayoría de los radio-oyentes?
Probablemente algo así:
“Mejor me detengo en el mercado para comprar varios litros de
leche, cinco barras de pan, pilas para las linternas, sal
para los escalones, etc… Espero llegar antes de que
desaparezca todo de los estantes…”
Entonces vienen los embotellamientos y la confusión, y el
conductor radio-oyente, ahora estresado hasta la distracción,
no frena a tiempo y embiste contra el coche que tiene delante, cuyo
conductor también está distraido y preocupado, y…
¿Y qué hay de las advertencias médicas?
El contenido de un reciente documental televisado contenía seis secciones de advertencias
como:
"¿Va a padecer usted de esta terrible enfermedad? Si cuenta
con más de 45 años de edad y está pasado de peso, debe acudir
a su médico de inmediato. Hay un medicamento nuevo muy
efectivo.
Consulte a su médico.
[A
éste le encantará cobrarle por la consulta para recetarle
este producto y tendrá usted que pagar por la medicina, que por
ser nueva es cara… Y no se olvide de los efectos secundarios…
] "Puede producirle nausea, estreñimiento o diarrea,
mareos, urticaria, manchas en la piel, trastornos del hígado y
hasta la muerte.."
Ya has escuchado diferentes versiones de este mismo mensaje. El
mensaje, en resumen, es, “debes tener miedo porque tu vida
peligra.”
¿Es que vamos a atrevernos
a vivir sin alarmas de colores? Rojo para alergias a causa del
polen, naranja por el terrorismo…? ¿Qué tal morado para los
anuncios aterrorizantes de la radio y la televisión? ¿Qué tal
si cambiamos de emisora radial para una de música, y la
televisión para comedias? ¿Dejamos de comprar el periódico?
¿Cambiamos el tema de conversación a la hora de la cena?
¡Qué irresponsable! No podemos ignorar lo que nos rodea.
No podemos vivir en negación, ¿verdad? Tal vez si lo hiciéramos
nos mantendríamos más sanos.
¿Podemos "pensar" hacia la felicidad?
Absolutamente.
Podemos escoger pensamientos que nos producen emociones
positivas. Somos completamente libres de pensar lo que
queremos. Si podemos sentirnos como si ya estuviéramos viviendo
la vida que queremos vivir, la tendríamos. No puede ser de otra
manera.
Tenemos hábitos de pensamiento.
Para algunos de nosotros, pesar hacia la felicidad puede tomar
algún tiempo. Si nos hemos estado sintiendo mal por mucho
tiempo, tardaremos un poco en tomar los primeros pasos. Es como
el ejercicio físico. Se notan los cambios de acuerdo a la
medida de lo que estamos dispuestos a hacer.
Empiezas por decir: “Mi gato fue aplastado por un camión,
alguien me robó la cartera, y mi hijo ha sido expulsado de la
escuela. No puedo sentirme bien. No puedo estar contento.”
Luego dices: “Mi gato estaba viejo y todo ha sido tan rápido que ni
se enteró. Cuando me robaron la cartera no llevaba mucho dinero y mi tarjeta de crédito
estaba al máximo de todas maneras. ¿Y qué hay de mi hijo? ¡Mi
hijo recién ha cumplido los 18! Es mayor de edad. Así que las
cosas no me van tan mal.”
Y más tarde: “Mi vecino me ha regalado una gatita pequeña. Se
sienta sobre mi regazo y ronronea feliz. Siempre me las arreglo ante la adversidad.
¡Me siento mucho mejor!”
Con el paso del tiempo,
aunque te visite la adversidad de vez en cuando, serás capaz de
sentirte bien a pesar de todo. Y cuando no puedas evitar
emociones negativas, serás capaz de substituir los pensamientos
nocivos por otros de mejor calidad, y te sentirás mejor. |