Reglas simples
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 Reglas Simples

  • Estás aquí con un propósito. No has venido a pasar una prueba sino para crear y ser feliz. Disfruta tu experiencia y cumplirás con el propósito con el que has venido.

  • Tienes libertad para escoger. Empieza con tus pensamientos. Tus pensamientos han de hacerte feliz. Lo demás seguirá su curso natural y tendrás la completa libertad que es tu derecho.

  • Tu energía creadora empieza con el pensamiento. Cuando tus pensamientos son buenos, te ayudarán a atraer todo lo que es bueno.

  • Los pensamientos producen emociones que son, a su vez, el lenguaje de tu ser interno. Lo que sientes indica si estás dejando manifestar a quien realmente eres. Estar contento es lo natural.

  • El Universo/ Dios/Alá, son la misma energía.  Esta energía conoce tus intenciones primordiales. Eres naturalmente bueno, por lo cual tus intenciones son buenas. Sigue la esencia de tus intenciones.

  • Aprecia la vida y todo aquello a lo que tienes alcance. Al apreciar, atraes más motivos para apreciar.

  • Deja que los demás sean quienes son. Mantén tu atención en lo que te hace feliz y atraerás a quienes armonizan contigo.

  • Tus acciones deben estar inspiradas por tu alegría. Cuando estás contento, lo que hagas dará buenos frutos .

  • Todo es vida. La muerte es un proceso natural que ha sido difamada por los seres humanos. Tu cuerpo es un vehículo que vas a desechar cuando llegue el momento.

  • Para resumir: Conserva tu alegría y ocúpate de tus propios asuntos. Espera bienestar y eventos maravillosos se presentarán en tu vida.
     

Puntos de guía hacia tu destino: ¡La felicidad!

Veo con perplejidad las diferentes formas en que los seres humanos han tratado de interpretar la vida y el universo, y cómo han buscado la forma de comportamiento que garantice una mejor vida después de la muerte. He estudiado muchas filosofías, he sido miembro de la Orden Rosacruz (AMORC) por diez años, he vivido de la formulación de cartas astrológicas, he practicado Kriya yoga, meditación, Tai-Chi, he estudiado y echado el Tarot, y tomado el Curso de milagros dos veces durante mi búsqueda personal. He llegado a un punto en mi vida en que me siento cómoda en mi propia piel y tengo el estilo de vida que me gusta y tengo grandes expectaciones de felices eventos que se han de presentar en mi experiencia física. Con el tiempo he descubierto que las reglas más profundas no son reglas en sí, sino tendencias naturales aunque latentes y que están a nuestro alcance.  Son parte de quienes somos y siempre han estado dentro de nosotros para que nos dejemos guiar por ellas.

Si esto es cierto, ¿por qué hay tanta miseria en el mundo? ¿Cómo es posible que cometamos los mismos errores ya antes cometidos en nuestra historia? ¿Por qué existen guerras, pobreza, hambre, drogas, crimen, crueldad hacia los seres humanos y los animales? Todo está relacionado con hábitos nocivos de pensamiento. Los hábitos se aprenden, los mantenemos, los cultivamos, y vivimos regidos por ellos cuando no conocemos nada mejor. De pequeños escuchamos a nuestros padres recitar reglas, ya fueran o no conducentes a una existencia feliz. Y aprendimos de ellas.  Aprendimos a buscar aprobación, a complacer a los demás, y a olvidar que somos seres divinos llenos de sabiduría. Olvidamos que hemos venido a esta experiencia física a ser los felices creadores de nuestra propia realidad. Somos espíritus pasando por una vida física.


Lo más bello de nuestra experiencia es que las reglas para vivir en bienestar son tan simples.


Observa a un bebé. El bebé espera recibir lo que desea. Si no lo tiene de inmediato, lo dará a conocer de manera muy audible. Arrugará la carita, cerrará los puños, y gritará. Se sabe merecedor simplemente por estar en el mundo.  El bebé no sabe manipular, o complacer a otros para recibir algo a cambio. Pero es solo cuestión de tiempo ya que los adultos a su alrededor se encargarán de enseñarle a pensar en error.

Podemos ser como niños. Si asumimos que cada paso que damos es como encender una cerilla, podemos conseguirlo todo.

¿Encender una cerilla? ¿Qué relacion hay entre encender una cerilla y un niño?

Cuando tomamos una cerilla y la hacemos chocar contra el lado áspero de la caja, esperamos ver una llama. Nunca pensamos “me pregunto si habrá llama.” Esperamos que la haya y no tenemos ni que pensarlo. Supongamos que las cerillas están húmedas. Bien, buscaremos otra cajita.  No hay problemas. En un 99.9% de los casos, obtendremos una llama.


Somos merecedores. Las cosas nos van bien si eso es lo que esperamos.  Si podemos sentir la pureza de este principio, todo nos irá bien.


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Updated 04/10/2008
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