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Las gotas de lluvia salpican las
hojas del basho, pero no son lágrimas de aflicción, sino solo la angustia
de quien las escucha.
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Tus pensamientos y sentimientos tienen una estrecha relación con tu saludLa relación que existe entre los pensamientos, los sentimientos, y la salud, es como una coreografía. Para que la danza fluya, es necesario que los pasos estén contados y que los bailarines entiendan y anticipen todos los movimientos, tanto propios como los de los demás bailarines. Cuando uno de ellos comete varios errores en continuidad, estos errores afectan la danza completa. Para empezar podemos contemplar esta danza desde un punto de vista fisiológico. Los neurotransmisores son sustancias químicas producidas por nuestro cerebro. Son conductores que pueden acceder a todas las células del cuerpo. También las hormonas tienen una función neurotransmisora al llevar mensajes desde el cerebro y hacia el cerebro, y haciendo que la comunicación intercelular sea posible. Nuestro estado emocional afecta los niveles hormonales del cuerpo, lo cual repercute en la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo, y entre las células. Todo esto, a su vez, tiene su correspondiente efecto sobre el sistema inmunológico. Cuando desarrollamos hábitos de pensamiento que con frecuencia se convierten en fatalismo, pesimismo, crítica excesiva, ira, amargura, miedo, o auto-desprecio, nuestro cuerpo es sometido a elevados niveles de estrés y tensión. Esto hace que nuestro sistema inmunológico deje de funcionar de modo efectivo. Según nos lo describe el Dr. Wayne Dyer en El poder de las intenciones, un simple acto de generosidad influye de modo positivo sobre el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico:
La forma en que pensamos afecta la forma en que nos sentimos, y nuestro estado emocional influye sobre la salud de nuestro cuerpo. En resumen, nuestros pensamientos tienen influencia directa sobre nuestra salud física y mental.
Todos hemos experimentado momentos de gran estrés. Si tratamos de recordar las épocas en que nos hemos sentido poco saludables, tal vez podamos recordar también que durante aquél tiempo estábamos atravesando una crisis emocional. No es raro que los estudiantes universitarios se contagien de algún virus gripal durante los exámenes finales, o que la gente se enferme tras un periodo de trabajo excesivo, preocupaciones, o falta de sueño. Asimismo, cuando un médico realiza un diagnóstico, a veces los síntomas se recrudecen al enterarse el paciente del nombre o las características de lo que lo aqueja. Esto no significa que le estoy aconsejando a nadie que ignore sus síntomas. A veces lo que se concibe como solución es lo que el sistema de creencias dicta, y lo que probablemente va a funcionar en un caso en particular. Al poner la confianza en un médico, la persona se acerca más al bienestar que si se niega a buscar tratamiento pero continúa preocupado por sus síntomas. Una manera muy efectiva de manejar un dolor de cabeza, un resfriado, o un dolor de garganta, está en encontrar una distracción. Cuando la persona dedica menos tiempo a pensar y preocuparse sobre la condición de su cuerpo, más contribuye a la habilidad del cuerpo a encontrar su propio balance. Se supone que seamos saludables. La salud perfecta es nuestro derecho. Las células de nuestro cuerpo saben lo que deben hacer si algo no funciona bien. Ningún grado de preocupación puede ayudar a nuestras células. La risa, el compañerismo, las distracciones, y el prestar atención a las cosas que amamos y que nos hacen felices, es la mejor medicina. |
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| Updated
04/10/2008
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